Anna Gudkova, cineasta: “Latinoamérica es la región más dinámica y con mayor potencial del mundo”

Anna Gudkova, cineasta: “Latinoamérica es la región más dinámica y con mayor potencial del mundo”
América Latina & Caribe
ColombiaColombia

La rusa conversa con América Futura sobre el panorama de la industria en la región y sus lazos y diferencias con el cine del sur global

Anna Gudkova, cineasta,

¿Qué tanto puede tener en común el cine de Colombia y Perú con el de países como Singapur?

La respuesta sorprendería. Y justamente, en ese factor sorpresa y común entre el cine del sur global, puso el foco Alternativa Film Festival, un evento que nació en 2023 con la intención de promover el cine social y de impacto de esas regiones, en ocasiones, marginadas de los mercados cinematográficos más mainstream.

Su tercera edición aterrizó por primera vez en Latinoamérica: en Medellín, Colombia. Allí, América Futura conversó con Anna Gudkova (Rusia, 49 años), especialista en diseño y dirección de programas de formación e iniciativas de difusión en la industria cinematográfica. Tras más de dos décadas de experiencia en grandes festivales como Cannes, Berlinale, International Documentary Film Festival Amsterdam (IDFA) y el Festival Internacional de Cine en Guadalajara, entre otros, la realizadora es la encargada de la sección de industria y laboratorios del festival, donde tiene la tarea de potenciar el talento de los directores y conectarlos con socios estratégicos.

En un momento en el que el cine latinoamericano no para de crecer, pero difícilmente encuentra financiación y le cuesta llegar a nuevos públicos, la cineasta propone diversificación de mercados, alianzas y, ante todo, un gremio que le apueste a la decolonialidad.

P. ¿Qué es lo que más le gusta del cine latinoamericano?

R. Esa es mi pregunta favorita. Podría dar una entrevista de mucho tiempo solo sobre esa cuestión. En este momento, Latinoamérica es la región más dinámica y con mayor potencial del mundo. Por su complejidad, por la diversidad, porque no es una entidad única. La fuerza del continente está en el intercambio entre cada uno de los países y culturas que lo componen. Me encantan todos los acentos de esta parte del mundo, aunque para mí es todo un reto, digamos, aprender español de todos ellos (risas). Cuantos más ingredientes tienes, más rica es la comida y, de esa forma, funciona América Latina.

P. ¿Ve algo especial en el cine que se hace en la región?

R. La combinación en las historias y su profundidad, porque aunque muchas están llenas de trauma, hay una diferencia con otros cines en su forma de presentarlas. Aquí han logrado narrar esas historias de maneras muy políticas, delicadas y artísticas, lo que ayuda al espectador a formar parte de ese diálogo. En el festival tenemos tantas películas que abordan temas difíciles y, aun así, son muy inspiradoras. No quieres rendirte, quieres luchar y, en medio de esa lucha, disfrutas de la vida. Ese tipo de actitud es absolutamente único, no hay nada parecido en ningún otro lugar.

P. En América Latina se filma mucho, pero la financiación sigue siendo un reto. ¿Cuál es su consejo para hacerle frente?

R. Sí. Es un momento realmente complicado porque hay mucho contenido. Pero creo que Latinoamérica necesita cambiar de rumbo. La vía tradicional consiste en recibir financiación de Estados Unidos o de los países occidentales. Pero esa vía se está cerrando en estos momentos porque Europa está lidiando con sus propios problemas y con cambios en los que no se prioriza la cultura. No obstante, esa coyuntura es una oportunidad para que Latinoamérica pueda reforzar sus lazos internos, fortalecer la coproducción, facilitar los acuerdos, explorar las oportunidades de llevar el cine a lugares inexplorados. Un ejemplo es el festival Ambulante en México, que va a lugares remotos. Todo ello debe ir acompañado de un nuevo esquema financiero.

Hay muchas vías novedosas: financiación directa por parte de los espectadores o crowdfunding. La audiencia puede contribuir de diferentes maneras. Ya no es una lucha como antes, porque cuando no tienes historias o no tienes narradores, no tienes la oportunidad de brillar, pero ese no es el caso de América Latina. Estamos a un paso de que las historias que aquí se producen tengan éxito comercial.

P. ¿Cree que hay un hilo que conecta las narrativas de los países del sur global?

R. Sí. Uno de ellos es la colonización. Con ella, ha venido todo un entramado complejo de traumas: la apropiación de las tierras, la supresión de las lenguas, la opresión de las mujeres y los niños, la separación de las familias, la privación de la posibilidad de que las personas desarrollaran su propio camino y su propia historia. Por otro lado, está la controvertida lucha entre el sistema comunista y el capitalista. La URSS y EE. UU. se repartían el mundo y Latinoamérica se encontraba en medio de esa lucha. En este momento, Latinoamérica no tiene ninguno de esos regímenes; puede elegir por sí misma y esa narrativa compartida puede ser lo que nos guíe hacia el futuro. Eso pasará una vez que se nombre el pasado, una vez que se comprenda. Y lo sé mejor que nadie porque soy de Rusia y, por toda esa complejidad, dejé mi país. Si bien es una época difícil, tanto en lo económico como en lo político, es una época de crecimiento y en el festival queremos apoyarlo.

P. Para su primera edición en América Latina eligieron Medellín. ¿Por qué?

R. Estuvimos dudando entre Bogotá y Medellín. Sin embargo, esta última fue muy activa en términos de articulación: su comisión fílmica, el gobierno local... Esta es una ciudad vibrante que se está transformando a través de la cultura. Apreciamos esa creatividad y ese entusiasmo por luchar contra las injusticias a través de formas artísticas de percibir el mundo. Además, nos han recibido con los brazos abiertos. Solo por esa imagen de 5.600 personas sentadas aquí en la plaza del Museo de Arte Moderno viendo las películas, valió la pena venir. Pero recordemos que habrá una muestra del festival en Bogotá después de Medellín. ¡No nos vamos de Colombia tan rápido! (risas)

P. En esa idea de seguir andando por el sur global, ¿cuál es la próxima parada?

R. A medida que vamos uniendo los puntos en el mapa, se puede predecir la ruta. Estuvimos ya en Asia Central, el Sudeste Asiático, América Latina... y sí, el siguiente será África. Espero de todo corazón que nuestra colaboración con América Latina sea fructífera y que sigamos fortaleciendo relaciones. Me gustaría resaltar que el sistema del festival funciona de tal forma que aceptamos películas de las regiones en las que hemos estado. Para la próxima edición, aunque sea la edición africana, prestaremos mucha atención a las películas de América Latina.

Daniela Díaz,EL PAÍS España