La educomunicación en el fútbol: una lectura del Método Scaloni


Por Carlos Ferraro *
Pocas veces resulta tan gratificante para quienes trabajamos en el campo de la educomunicación descubrir que sus principios fundamentales encuentran expresión concreta en ámbitos aparentemente alejados de la educación y la comunicación social. Uno de esos casos puede reconocerse en la experiencia de la Selección Argentina campeona del mundo en Qatar 2022.
La reciente presentación del documental El Método Scaloni, dirigido por Diego Peskins y estrenado en Argentina a través de la plataforma Flow, ofrece una oportunidad excepcional para analizar desde una perspectiva educomunicativa uno de los procesos deportivos más exitosos de los últimos años. A lo largo de tres capítulos de treinta minutos cada uno, el documental reconstruye el camino que condujo a la obtención de la tercera Copa del Mundo para Argentina, apoyándose principalmente en los testimonios de los protagonistas que participaron de aquella experiencia liderada por Lionel Sebastián Scaloni.
Más allá de los resultados deportivos, el documental revela algo mucho más profundo: la existencia de un método. Una forma de entender la conducción, la construcción grupal y el desarrollo humano que se distancia de la lógica puramente resultadista que suele dominar gran parte del fútbol contemporáneo. Una lógica donde muchas veces prevalecen la especulación, la viveza, el pragmatismo extremo o la idea de que cualquier medio es válido para alcanzar el éxito.
El recorrido de esta selección demuestra exactamente lo contrario. El proyecto comenzó con derrotas, cuestionamientos y momentos de incertidumbre. Sin embargo, lejos de construir su fortaleza exclusivamente sobre el talento individual o la búsqueda obsesiva del resultado, desarrolló una cultura de trabajo basada en valores humanos, vínculos de confianza y una profunda identidad colectiva.
Resulta particularmente significativo que, al finalizar el documental, los créditos exhiban los principios que guiaron el proceso. Frases simples, surgidas de los propios protagonistas, que permiten comprender la filosofía que sostuvo al grupo durante todo el camino.
Es precisamente allí donde emerge con claridad una auténtica dimensión educomunicativa.
Cuando el método afirma que el objetivo es “hacer mejor a la persona para hacer mejor al jugador”, está expresando uno de los postulados centrales de la educomunicación: el desarrollo humano precede al desempeño profesional. La persona no es un instrumento al servicio del rendimiento; por el contrario, el rendimiento es consecuencia de un crecimiento integral de la persona.
Del mismo modo, la afirmación de que “la persona está antes que el jugador” constituye una ruptura con una visión mercantilista del deporte que frecuentemente transforma a los jóvenes en recursos económicos destinados a alimentar una gigantesca industria global. Frente a ello, el Método Scaloni recupera la dimensión humana como fundamento de toda construcción colectiva.
Otros principios como la autenticidad del liderazgo, la coherencia entre el decir y el hacer, la confianza mutua y el respeto aparecen en plena consonancia con las corrientes educomunicativas inspiradas en el pensamiento de Paulo Freire y Mario Kaplún. La autoridad no surge de la imposición sino del testimonio; el liderazgo no se sostiene en el poder sino en la credibilidad.
La construcción del grupo ofrece igualmente enseñanzas valiosas. La ausencia de egos, la cercanía emocional, la vocación por potenciar al otro, el disfrute compartido de la experiencia, la búsqueda de la mejor versión de cada integrante y la creación de una auténtica mística de pertenencia constituyen expresiones concretas de una pedagogía basada en la participación y el protagonismo colectivo.
La educomunicación sostiene que las comunidades crecen cuando todos pueden aportar, cuando las diferencias se transforman en riqueza y cuando cada persona encuentra un espacio para desarrollar sus capacidades. Exactamente eso parece haber ocurrido en la experiencia de esta selección.
Particular relevancia adquiere la capacidad de articular generaciones diferentes. La combinación entre experiencia y juventud, entre trayectorias consolidadas y nuevas energías, refleja una comprensión profunda de los procesos comunitarios. En lugar de promover divisiones, el grupo construyó puentes.
Quizás una de las imágenes más potentes sea aquella que podría resumirse en la expresión “sacar a Messi del póster”. No se trata de disminuir la figura del mejor jugador del mundo, sino de dejar de verlo como un héroe distante para convertir su sueño en un proyecto compartido. La admiración pasiva se transforma en compromiso activo. El liderazgo deja de concentrarse en una figura para distribuirse entre todos.
Incluso los aspectos tácticos del juego admiten una lectura educomunicativa. La circulación permanente de la pelota, la construcción colectiva de las jugadas, la creatividad para innovar y la capacidad de adaptación frente a escenarios cambiantes reflejan dinámicas que también caracterizan a los procesos comunicacionales democráticos. La comunicación, al igual que el fútbol que propone Scaloni, se fortalece cuando circula, cuando involucra a todos y cuando permanece abierta a la creatividad.
Por ello, el Método Scaloni trasciende ampliamente el ámbito deportivo. Constituye una experiencia que demuestra cómo los valores humanos, la construcción de comunidad, el diálogo, la confianza y la participación pueden convertirse en factores decisivos para alcanzar metas comunes.
Desde esta perspectiva, la selección argentina campeona del mundo ofrece mucho más que una lección futbolística. Nos recuerda que los principios de la educomunicación no pertenecen exclusivamente a las aulas, a los medios comunitarios o a los proyectos sociales. Son herramientas capaces de transformar cualquier espacio donde existan personas dispuestas a construir juntos un horizonte compartido.
Quizás allí radique la verdadera enseñanza del Método Scaloni: los grandes logros colectivos no nacen solamente del talento, sino de la capacidad de generar vínculos, sentido de pertenencia y una comunidad que haga posible que cada persona pueda dar lo mejor de sí misma al servicio del bien común.
*Educomunicador.Prof Filosofia y Cs de la Educacion -Director del Departamento de Educacion para los medios de SIGNIS - Director del CELAEC (Centro Educomunicativo Latinoamericano de Educomunicacion Ciudadana)






